Apología

Tecnología empleada para la guerra

Desde el inicio de la humanidad, algunos hombres han preferido solucionar los conflictos con sus congéneres mediante la violencia: con guerras y matanzas en vez de diálogos y acuerdos. Para consumar esta violencia han utilizado la mejor tecnología disponible. Las guerras son declaradas por gobernantes y peleadas por militares. La tecnología utilizada en estas guerras es desarrollada por hombres de ciencia: científicos, ingenieros y técnicos.

Hombres de ciencia en la guerra

Hay científicos cuyos descubrimientos han sido usados, contra su voluntad, para aumentar la dimensión de las matanzas en las guerras. Buen ejemplo es Alfred Nobel, creador de la dinamita, quien en señal de arrepentimiento del uso que a su invento se dió en las guerras, fundó la Academia que ahora entrega los premios que llevan su nombre, máximo galardón que un humano puede recibir.

Por otro lado, hay científicos que han contribuído voluntariamente a la guerra. Arquímedes de Siracusa quemó con luz solar y espejos los barcos enemigos. Maxim creó la ametralladora y se pavoneaba en su capacidad de matar rápidamente. Einstein y Oppenheimer crearon la bomba atómica y murieron arrepentidos de haber puesto en manos de políticos y militares semejante poder mortífero, quienes no les quisieron escuchar cuando trataron de detener la carrera armamentista atómica. El mundo vive hoy al borde de una guerra nuclear, química o biológica, en parte porque hubo científicos que desarrollaron estos instrumentos puramente bélicos.

Bombas atómicas, minas terrestres, gases tóxicos, armas químicas, armas biológicas, misiles, tanques, submarinos atómicos, aviones caza, municiones... todo eso es tecnología usada para la muerte. Me pregunto, ¿es correcto que un hombre de ciencia, cuya misión es la de facilitar la vida de todos, participe en la creación y desarrollo de armas de guerra y de destrucción masiva? ¿Acaso el dinero que se le paga justifica las muertes que ocasionarán sus inventos? ¿Acaso se puede matar a un hermano en nombre de un concepto de patria manipulado por malos gobernantes? ¿Acaso se puede matar a un niño, a una niña, en nombre de la paz?

Y tú, ¿matarás también?

Te pregunto a tí, ingeniero: ¿usarás tus conocimientos para el bien de la humanidad o para matar a más seres humanos en guerras? Si tu corazón te dice que no trabajarás en pro de la guerra, entonces te invito a tomar la decisión de comprometerte públicamente contigo y con las generaciones venideras en pro de la paz. Lee la Resolución Pax y si estás de acuerdo con sus ideales, conviértete en un suscriptor de la misma. Al firmarla, estarás firmando la paz para el mundo, y no te comprometes en manera alguna con nosotros: te comprometes contigo mismo, con tu conciencia, con las generaciones futuras y con la humanidad entera, a no trabajar para la guerra y la muerte, sino para la paz y el bienestar de todos.

¡Juntos podemos cambiar el mundo!

- Roberto Pérez-Franco
Mayo de 1998
Fundador del Movimiento PAX

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